Inyectar medicamento sin agujas

Un equipo de investigadores del MIT ha ideado un dispositivo que inyecta a través de la piel un diminuto chorro de medicamento a alta presión, a velocidades que pueden llegar casi a la del sonido, y sin tener que usar una aguja hipodérmica.

El dispositivo puede ser programado para que inyecte una gama de dosis a diversas profundidades.

Otros beneficios: Un dispositivo que no use agujas puede ayudar a medicarse debidamente a pacientes a los que les desagradan más de lo normal las agujas hipodérmicas y que deben inyectarse medicación de forma habitual, como por ejemplo insulina.

La nueva tecnología también puede ayudar a reducir la cantidad de lesiones por pinchazos accidentales de agujas; sólo en Estados Unidos, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades estiman que los pinchazos con aguja que los trabajadores sanitarios de hospitales se propinan accidentalmente a sí mismos cada año ascienden a nada menos que 385.000.

En las últimas décadas, los científicos han desarrollado varias alternativas a las agujas hipodérmicas. Por ejemplo, los parches, como los de nicotina, liberan lentamente fármacos a través de la piel. Sin embargo, estos parches sólo pueden liberar moléculas que sean lo bastante pequeñas como para que puedan pasar a través de los poros de la piel, lo cual limita el tipo de medicamento que puede ser administrado.

En los últimos tiempos, se ha estado trabajando bastante en el desarrollo de nuevas tecnologías capaces de inyectar fármacos sin tener que usar el sistema convencional de la aguja hipodérmica. De entre los sistemas alternativos, destaca el de los inyectores de chorro, el cual produce un chorro de fármacos a alta velocidad que penetra en la piel.

Aunque en la actualidad hay varios dispositivos de este tipo en el mercado, estos tienen algunos inconvenientes. Los mecanismos que utilizan tienen poca o ninguna posibilidad de graduación en los parámetros de emisión de su chorro. En esencia, siempre eyectan la misma cantidad de fármaco a la misma profundidad.

Ahora, el equipo de los ingenieros Ian Hunter y Catherine Hogan, del MIT, ha diseñado un sistema electromagnético de inyección por chorro que es capaz de administrar toda una gama de dosis a profundidades variables de modo muy controlado. El fármaco puede ser lanzado a diversas velocidades, alcanzando casi a la del sonido en el aire. Mediante la cantidad de corriente aplicada se puede controlar la velocidad impartida al fármaco. Esto es útil para adaptar la emisión del chorro a cada tipo de piel. No es lo mismo una piel gruesa que otra fina. A través de pruebas, el equipo ha comprobado que distintos tipos de piel pueden requerir diferentes configuraciones para administrar un volumen adecuado de cada fármaco a la profundidad deseada.

Fuente: noticiasdelaciencia.com

Transformar el Azúcar en Energía

Investigadores españoles han logrado fabricar unos catalizadores artificiales que pueden sustituir a los biológicos mucho más sensibles y caros de obtener y que son capaces de transformar los azúcares en energía.

Científicos del Instituto de Tecnología Química y de la Universidad Politécnica de Valencia, han formado parte de esta investigación internacional, cuyo trabajo se publica en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Estos catalizadores permitirían fabricar productos químicos, plásticos y combustibles procedentes de la biomasa (materia orgánica rica en azúcares) de manera más eficiente.

Un momento clave en la producción de gran parte de estos productos químicos de alto valor añadido es la “isomerización” o transformación de la glucosa en fructosa, un azúcar que presenta una reactividad mucho mayor que la glucosa.

Actualmente, esta reacción se lleva a cabo utilizando un catalizador biológico (enzima). Sin embargo, estas enzimas presentan grandes problemas de operatividad (exigen purificaciones previas, unas condiciones de pH determinadas y sólo soportan temperaturas limitadas), unos requisitos que hacen imposible su uso en gran parte de los procesos químicos o que los encarecen demasiado.

Este proceso transformador de glucosa a fructuosa es el mayor proceso biocatalítico mundial para la producción de jarabe de fructosa, el cual se utiliza como edulcorante en multitud de refrescos. Un proceso enzimático que se realiza a temperaturas ambientales y pHs muy neutros, ha explicado a Efe el investigador del CSIC Manuel Moliner.

Sin embargo, si se quieren utilizar en otras reacciones para obtener químicos de alto valor añadido, no es viable utilizar estas enzimas porque las condiciones de trabajo necesarias, como por ejemplo altas temperaturas, las destruirían.

Por eso, uno de los grandes desafíos actuales es saber cómo actúan los sistemas biológicos, y ser capaces de diseñar catalizadores artificiales más eficientes y estables que los sustituyan.

“Lo que nosotros hemos conseguido es transformar la glucosa en fructosa usando un catalizador inorgánico (una zeolita) con centros aislados metálicos, que mimetizan el comportamiento del catalizador biológico, lo que permite reproducir el proceso biológico en condiciones de temperatura o acidez mucho más extremas”, aseguró Moliner.

“Este procedimiento es muy interesante a nivel industrial, ya que nos permitiría obtener de manera eficiente productos químicos y combustibles derivados de la biomasa sin dañar el catalizador”, concluyó el investigador.

En la investigación, liderada por el Instituto Tecnológico de California, también han participado científicos del Laboratorio Nacional Argonne, de la Universidad del Noroeste de Evanston, de la Universidad del Estado de Wayne en Detroit, del Instituto Tecnológico de Massachusetts y del Centro para la Ciencia y la Tecnología Catalítica de Delaware.

Fuente: larazon.es